La Dolce Vita de Alonso de Córdova

F01 Dic 2012
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Después de 10 años, Olimpio Pizio, el dueño del restaurant la Dolce de Vita de Viña del Mar, se decidió a abrir su sucursal santiaguina, en Alonso de Cordóva. Fue un largo viaje para llegar a Santiago, el cual partió cuando era miembro de la selección de esqui de Italia, y luego como entrenador de la selección italiana femenina de esqui, lo cual lo dejó enamorado del país y con ganas de emprender. Hechó mano a su tradición gastronómica familiar, su familia tiene un hotel boutique en la Lombardía y un pequeño restaurant, algunas recetas familiares, y mucho trabajo, y partió con su restaurant en Viña del Mar, diez años después ya está instalado en Santiago.

Partimos con unas aceitunas rellenas con carne de vaca, chancho, pollo y luego apanadas... una maravilla poco común por estos lados. Esto estaba acompañado por champiñones, queso de cabra, zanahorias y zapallo italiano todos encurtidos. Una buen comienzo.

 

Además pedimos una selección de embutidos italianos: proscuitto, mortadela, tocino y un desconocido speck (jamón con sabor a enebro que se ahuma por 3 horas al día durante una semana). Con el que aluciné fue con el tocino, te tiene que gustar la grasa para apreciarlo, suave con ese sabor caracteristico de la grasa ahumada, se deshacía en la boca.

Como plato principal pedí los Ravioli alla Bergamasca, el cual es el plato estrella del restaurant de la familia en la Lombardía, y que Olimpio no dudo en reproducir en Santiago. Estan rellenos con carne de cordero estofado y salteados en una salsa de setas procini de los Alpes, tocino y salvia. La salsa es maravillosa, el complemento perfecto para el cordero del relleno, daban ganas de cucharearla una vez que terminas con los tortelonni.

Aunque en Santiago tendrá bastante mas competencia que en Viña del Mar o Valpaíso, tanto de restaurantes italianos como de ofertas innovadoras, se nota cariño en las recetas, dedicación en la cocina y personal entrenado en el servicio, una tripleta que es primordial para hacerse un nombre y de clientes. Por lo menos yo volvería por eso Ravioles muchas veces. 

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